Cuando la ciudad se vuelve demasiado intensa, quienes pueden permitírselo buscan algo más que descanso: buscan un refugio.
A pocas horas de la capital, descendiendo por las carreteras que bajan hacia el Tequendama o https://shaunaltdf436699.jiliblog.com/96650832/cundinamarca-al-sol-el-edén-privado-de-las-fincas-de-lujo